TRADUCTOR PROFESIONAL ¿TIENES LO QUE SE DEBE TENER? TRADUCTOR PROFESIONAL ¿TIENES LO QUE SE DEBE TENER?

¿TIENES MADERA DE TRADUCTOR PROFESIONAL?

traductor profesional

Traductor profesional

La semana pasada comentábamos las 7 claves para identificar a un traductor profesional, hoy nos vamos a centrar en las características personales que suelen identificar a una persona con madera de traductor.

Cuando decidimos matricularnos en la facultad de traducción, algunos de los alumnos novatos responden a la pregunta de ¿por qué estudias traducción? Con una respuesta del estilo a “porque me gustan los idiomas” o “porque me encanta viajar por el mundo”.

Este tipo de respuestas suele arrancar una carcajada a los profesores ya que éstos saben que la figura de un traductor profesional dista bastante del simple hecho del gusto por los idiomas o la pasión por descubrir el mundo y que la trayectoria que les espera a los alumnos de primer curso les hará, incluso, llegar olvidar el placer o el gusto de saber un idioma.

Al final, ser bueno en inglés o francés en el instituto no es determinante para llegar a ser un buen traductor profesional.

Si bien es cierto que, si no te gustan los idiomas, es mejor que no optes por pasar el resto de tu vida rodeado de ellos, esta razón no es suficiente para definir el perfil de un traductor profesional… pero es un punto de partida, así que empezaremos por aquí:

  1. PASIÓN POR LOS IDIOMAS, EN ESPECIAL POR EL TUYO

Para centrar algo más este punto, podríamos decir que un idioma nos gusta cuando: se nos da bien desde pequeños, cuando hemos destacado en nuestras notas de ortografía y gramática en lengua extranjera y en nuestros intachables listenings de 10, cuando estudiamos un idioma extraescolar o lo aprendemos desde la cuna con una canguro extranjera…

Sin embargo, una persona que tiene madera de traductor profesional debe, ante todo, amar su lengua materna. Destacar en ortografía, disfrutar analizando oraciones kilométricas o tener la inquietud por conocer los orígenes de su lengua materna aprendiendo latín y griego o, sencillamente, ser un lector asiduo.

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  1. AFÁN POR ESTAR SIEMPRE INFORMADO

Un futuro traductor profesional destaca, entre otros aspectos, por ser una persona interesada por la actualidad. En este sentido, la lectura diaria de prensa variada, la curiosidad por saber los cambios y actualizaciones de la RAE, las nuevas entradas que se aceptan, aquellos términos que están obsoletos… en definitiva, el perfil de un traductor profesional destaca por no quedarse atrás en cuanto a modismos del lenguaje, estar a la última en cuanto a la actualidad del mundo y ser capaz de justificar todo aquello que dice o hace con referencias escritas de fuentes fiables.

Esta característica personal será de gran valor al ejercer labores de búsqueda terminológica, documentación sobre el tema de una traducción, ya que no supondrá un esfuerzo sino más bien lo contrario: saciar una sed de información y tener conocimiento suficiente como para justificar las decisiones de traducción que se tomen a la vez que se disfruta curioseando y retroalimentado nuestra base de datos de conocimientos generales.

  1. AUTOFORMACIÓN

Otra de las características inherentes a la personalidad de un traductor profesional es estar en continua formación. En el sector de la traducción nunca se llega a aprender todo. De hecho, muchos traductores profesionales coinciden en ser aprendices de todo y maestros de nada.

En este sentido, los traductores siempre están añadiendo nuevas líneas a sus currículos. De este modo, un traductor profesional especializado en el ámbito jurídico habrá realizado cursos de formación de derecho laboral, mercantil, penal… estará al día con la ley aplicable, sabrá dónde encontrar información jurídica actualizada, tendrá formación acerca de las estructuras jurídicas de los distintos países cuyas lenguas intervienen en una traducción.

Por otro lado, el traductor profesional actual poco o nada tiene que ver con un traductor profesional de hace 15 años ya que las herramientas de traducción han sufrido una transformación digital coherente con la época en la que vivimos. Así pues, un traductor profesional que no conozca las siglas TAO, TA, MT, UT… no puede considerarse “adaptado al cambio”.

Programas como Trados, MemoQ u OmegaT, que son software de traducción asistida por ordenador, por una parte, han facilitado y agilizado enormemente la labor del traductor, pero es cierto que detrás de cada uno de ellos hay un ejercicio continuo de autoformación puesto que estos programas tienen continuas actualizaciones y mejoras que los traductores profesionales no pueden permitirse pasar por alto ya que perderían ventaja competitiva frente a los que sí las conocen y las utilizan.

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  1. PERFECCIONISTAS Y VISTA DE ÁGUILA

El traductor profesional no solo traduce, sino que revisa y pule los textos hasta que quedan absolutamente perfectos en el idioma destino. Con esto nos referimos a que una de las cualidades del traductor profesional es, por regla general, la de cazar gazapos y erratas a una velocidad que el ojo humano no entrenado no podría hacer.

No vamos a decir con ello que los traductores profesionales no cometan errores nunca porque sería contradecir una de las verdades universales: el ser humano se equivoca.  Sin embargo, el entrenamiento y las herramientas digitales hacen que el número de fallos de esta índole sean meramente puntuales.

Siempre se hacen relaciones lógicas de médico-enfermera, piloto-azafata… pues en nuestro caso siempre hablamos de traductor-revisor ya que como reza el dicho “cuatro ojos ven más que dos”.

  1. ORGANIZADOS, DISCIPLINADOS Y PUNTUALES

Por lo general, un traductor profesional suele ser una persona organizada en su vida privada puesto que la gran mayoría de los traductores trabajan por cuenta propia y tienen que gestionar sus horas de trabajo, llevar su propia contabilidad, registro de traducciones, memorias de traducción…

Todo esto sin organización supondría un caos tan grande que obligaría al traductor a plantearse en firme cambiar de profesión. Por otro lado, la disciplina y la puntualidad son otros dos rasgos que, aunque no son idénticos, sí podría decirse que van de la mano.

Un traductor profesional que trabaja desde casa debe ser consciente de que ésta no es una tarea sencilla. A veces escuchamos que los trabajadores se quejan de sus horarios pero, autogestionar el tiempo de trabajo, a veces puede ser un arma de doble filo.

Hay que tener muy definidas las horas necesarias para llevar a cabo un proyecto de traducción y poder entregar en el plazo previsto. Aquí es donde entra la puntualidad.

Uno de los aspectos no tan maravillosos de la profesión de traductor profesional es que la gran mayoría de los clientes necesitan sus traducciones para “ayer”. Esta coletilla tan extendida, en el sector que nos compete se traduce en que el cliente piensa que existe un botón mágico que el traductor profesional pulsa y devuelve una traducción perfecta.

Esto existe, por supuesto, pero se llama traducción automática y es lo que hace, por ejemplo, google translator. Como ya hemos comentado en algunas ocasiones, la figura del traductor profesional sigue existiendo básicamente porque los traductores automáticos están, aún, muy lejos de realizar trabajos de calidad y con sentido.

Pues bien, volviendo al tema de la puntualidad, para poder hacer frente a los plazos que los clientes exigen, el traductor profesional debe tener muy claro que la organización y la disciplina son sus mayores aliados.

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  1. COMPAÑERISMO Y TRABAJO EN EQUIPO

El último aspecto que tocaremos en este artículo va referido a un punto esencial del trabajo del traductor profesional que no es, quizá tan conocido. Cuando hablamos de que el traductor suele trabajar por cuenta propia, no hay imaginar a un lobo solitario encerrado en una habitación frente a un ordenador con acceso internet como única ventana al mundo exterior.

Más bien, al contrario. Los traductores profesionales suelen caracterizarse por ser personas abiertas, de trato fácil y con buenas dotes de comunicación. Además, los buenos profesionales se apoyan entre sí, consultan a colegas, nos remiten a otro traductor profesional compañero y de su entera confianza cuando no pueden hacer frente a un encargo por los motivos que sea.

En esta línea, también cabe mencionar el hecho de que existen proyectos de traducción en los que no es un solo traductor profesional en que se encarga, sino que, por la extensión del mismo, forma equipo con otros traductores especialistas, sean o no compañeros y resultan de vital importancia la comunicación y aceptación de críticas constructivas para obtener un proyecto final de calidad.

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En definitiva, si estáis valorando la posibilidad de cambiar vuestra trayectoria profesional o emprender un camino como traductor profesional, quizá este post os ayude a hacer una reflexión interna y tomar la determinación de si estáis hechos de la madera necesaria.

migralingua.com

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