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TRADUCCION JURADA EN MADRID

Traducción jurada en Madrid

Como ya dijimos en previos artículos, un traductor jurado debe tener un pleno conocimiento de los sistemas jurídicos de cada país, el de la lengua meta y el de la lengua de origen. El traductor jurado, además de traducir los textos jurídicos, tendrá que garantizar que el documento traducido va a poseer un efecto legal válido para su cliente.

El traductor busca los términos jurídicos precisos según el idioma de origen y de destino. Tiene a su disposición numerosos recursos terminológicos como diccionarios jurídicos, financieros, bases de datos especializadas, etc…

La traducción jurada en Madrid tiene una gran importancia

Madrid y sus alrededores cuentan con una amplia diversidad cultural que hace hincapié en el resultado de la globalización. Este fenómeno ha creado una sociedad que se compromete cada vez más en el apoyo y en la defensa de la multiculturalidad.

¿Cómo ser traductor jurado en Madrid?

Como se puede encontrar en la página web del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, el candidato debe cumplir tres requisitos para presentarse al examen de traductor jurado:

  • Ser mayor de edad.
  • Tener la nacionalidad española o de cualquier otro Estado miembro de la Unión Europea o del Espacio Económico Europeo.
  • Poseer un título español de Graduado o Licenciado, o un título extranjero que haya sido homologado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Después, tiene que superar los exámenes para poder llevar a cabo traducciones juradas en Madrid y en el resto del territorio nacional.

Los exámenes constan de tres pruebas:

  • Una prueba de carácter gramatical y terminológico, sobre las materias comprendidas en el programa publicado como anexo a la convocatoria. El ejercicio es eliminatorio y solo podrán pasar al siguiente ejercicio los que han obtenido la calificación de apto.
  • La segunda prueba comprenderá tres ejercicios, todos eliminatorios, por lo que los aspirantes deberán obtener en todos la calificación de «apto».
  • El primer ejercicio consistirá en la traducción al español, sin recursos, de un texto de carácter general en el idioma a cuyo nombramiento se aspira.
  • El segundo ejercicio consistirá en la traducción al idioma a cuyo nombramiento se aspira, sin recursos, de un documento en español, de carácter general.
  • El tercer ejercicio consistirá en la traducción al español, con diccionario pero no electrónicos, de un texto de carácter jurídico o económico del idioma a cuyo nombramiento se aspira.
  • El último ejercicio, de carácter oral, consistirá en una prueba de interpretación consecutiva y, si el tribunal lo considera necesaria, una conversación en el idioma elegido para comprobar el dominio y la comprensión de las lenguas de partida y de llegada del candidato.

Todos estos elementos forman parte del proceso para obtener el título de traductor jurado en territorio nacional y, en el caso que nos compete, para ejercer como traductor jurado en Madrid. Pero, ¿cómo funciona en otros países?

En Francia por ejemplo, es imprescindible tener una certificación reconocida de nivel Máster (5 años después del bachillerato) obtenida en una universidad o en una escuela especializada.

Para estar inscrito en la lista de un tribunal de apelación, hay que presentar su candidatura al fiscal ante el tribunal de gran instancia. Tras una investigación, la policía transmitirá el expediente al tribunal de apelación correspondiente.

Por lo tanto, el título de traductor jurado estará otorgado por este tribunal tras una prestación de juramento. Está válido durante cinco años pero después de ese periodo, se puede renovar.

Asimismo, existe una lista nacional de traductores jurados en Francia. Para poder aparecer en la lista y entonces poder estar acreditado por el tribunal de casación, tiene que estar registrado en la lista de un tribunal de apelación desde tres años mínimo.

En general, el traductor es autónomo y su misión de perito judicial se ejerce sólo con carácter accesorio.

Entonces, se puede notar algunas diferencias importantes para poder hacer traducciones juradas en Madrid y en Francia.

En el caso del Reino Unido, la profesión de traductor no está tan bien definida como en otras partes del mundo. Los traductores jurados no tienen un reconocimiento y los traductores profesionales en general forman parte del Institute of Linguists o del Institute of Translating and Interpreting, organismos establecidos para conservar un nivel alto entre los traductores y evitar que  intrusos entran en la profesión.

En cuanto a la traducción jurada,  para que tenga un cierto grado de oficialidad, el traductor debe presentar su candidatura ante un notario o un Commissioner for Oaths y expresar que a su leal saber y entender la traducción es fiel y exacta.

El traductor no necesita demostrar su competencia y sus conocimientos mediante una serie de exámenes, a diferencia de un traductor jurado en Madrid, que ha recibido una formación académica al respecto y es nombrado por el Ministerio de Asuntos Exteriores.

traducción jurada en Madrid

¿Por qué la traducción jurada es tan importante en Madrid?

Como ya lo hemos dicho en previos artículos, Madrid es la ciudad más poblada de España. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2016 la capital contaba con 3 165 541 personas censadas (con la inclusión de su área metropolitana la cifra de población asciende a 6 543 031 habitantes) y recibe alrededor de 9 millones de turistas al año, volviéndose en la ciudad más visitada de España.

Asimismo, Madrid es una de las ciudades españolas que más alumnos internacionales recibe cada año. Estos estudiantes necesitan traducciones juradas de títulos, diplomas oficiales etc. para presentarlo ante la universidad.

Además, muchos ciudadanos extranjeros viven en Madrid, los cuales necesitan la traducción de los documentos oficiales de su país de origen como recibos de nominas, declaraciones de impuestos, certificados de matrimonios, escrituras públicas etc.

La globalización y la formación de la Unión Europea, con la entrada en vigor del Tratado de Maastricht el 1 de noviembre de 1993, han ido más allá de las barreras culturales en España y evidentemente en Madrid. Si añadimos los desplazamientos migratorios, tenemos tanto en Madrid como en sus cercanías, una sociedad con diversas culturas donde las traducciones juradas intentan borrar fronteras idiomáticas.

Además, como señala el artículo 144 de la LEC (Ley de Enjuiciamiento Civil):

1. A todo documento redactado en idioma que no sea el castellano o, en su caso, la lengua oficial propia de la Comunidad Autónoma de que se trate, se acompañará la traducción del mismo.

  1. Dicha traducción podrá ser hecha privadamente y, en tal caso, si alguna de las partes la impugnare dentro de los cinco días siguientes desde el traslado, manifestando que no la tiene por fiel y exacta y expresando las razones de la discrepancia, el Secretario judicial ordenará, respecto de la parte que exista discrepancia, la traducción oficial del documento, a costa de quien lo hubiese presentado.”

Según la página web del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, la historia de la traducción jurada en Madrid proviene de la Oficina de Interpretación de Lenguas (OIL):

La OIL es una de las unidades más veteranas del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación. Fundada hace más de quinientos años, sigue siendo una pieza fundamental en el trabajo del Departamento. La conclusión de Convenios internacionales, la organización de conferencias y reuniones de alto nivel, o las ruedas de prensa en las que intervienen ministros y altos dignatarios extranjeros, son acontecimientos que requieren necesariamente de la OIL para ser realizados con éxito.

La OIL es el máximo órgano de la Administración General del Estado en materia de traducción e interpretación de lenguas. Fundada en 1527 por Carlos V con el nombre de Secretaría de Interpretación de Lenguas, se especializó inicialmente en la traducción de documentos procedentes de los Consejos y de la Cancillería de la Monarquía Hispánica. Las primeras lenguas que se tradujeron en la Secretaría fueron el turco, el árabe, el siríaco, el persa, el toscano, el alemán, el francés, el latín, el hebreo, el arameo y el portugués.”

Es el órgano más importante para obtener información sobre las traducción jurada en Madrid.

Para asegurar la legalización de estas traducciones, deben aparecer los documentos siempre el sello y la firma del traductor-intérprete jurado y, en la última página, una certificación que acredite su carácter de traducción jurada.

Nosotros en Migralingua contamos con numerosos traductores en posesión del título de Traductor-Intérprete Jurado otorgado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación en casi todos los idiomas. Son profesionales que llevan años en el sector de la traducción y que son expertos en al ámbito jurídico.

Autor: Mathieu Poilvé

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